CARACTERÍSTICAS DE LA RUTA

DIFICULTAD:
Fácil
DURACIÓN:
45 minutos
DISTANCIA:
2,5 kms
CATEGORÍA:
A pie

PRESENTACIÓN

En Lugo, la Muralla Romana marca el ritmo y la idiosincrasia de la ciudad. Llegamos a ella siguiendo las rúas Xeneral Tella y Viveiro, y accedemos a ‘A Porta de Santiago’, que nos ofrece la posibilidad de subir a la muralla por unas escaleras situadas frente a la fachada de la catedral, que luego visitaremos. Hace falta recorrer todo el adarve, muy amplio y de buena base; un paseo de algo más de dos kilómetros, que nos llevará una media hora pero se nos pasará en un suspiro, pues es realmente hermoso y evocador ir caminando por lo alto del monumento, observando la ciudad desde una atalaya excepcional. El recorrido lo haremos en sentido inverso al de las agujas del reloj.

Desde lo alto de la muralla es posible contemplar el paisaje urbano actual de la ciudad, con edificios no muy altos en el centro y varios espacios libres de ciertas dimensiones en el sector intramuros (plazas, jardines, patios interiores e incluso alguna pequeña finca cultivada hasta no hace muchos años) que explican por qué se conservó la muralla, pues no fue necesaria una expansión fuera de su contorno hasta fechas muy recientes. También se puede disfrutar de la única torre que se conserva en parte, la de A Mosqueira. Aunque desde arriba son difíciles de distinguir bien, la muralla cuenta con diez puertas, la mayoría de las cuales han sido ampliadas o abiertas de nuevo desde 1830. Hay que destacar entre ellas las de Miñá, Falsa y San Pedro, que se conservan desde la época romana con pequeñas modificaciones.

Una vez completado el recorrido, bajaremos por el mismo lugar por el que hemos subido y podremos contemplar la Catedral; nos hallamos ante su fachada neoclásica, realizada a finales del s. XVIII para sustituir la originaria, de estilo románico. En su interior, lo más destacado son las tres naves románico-góticas y el triforio; así como la Capilla e Imagen de la Virxe dos Ollos Grandes, así llamada por la expresividad de su rostro; el coro barroco de madera y el deambulatorio gótico. Podemos salir por la puerta norte, de hermosa factura románica, con un tímpano en el que se yergue un Cristo en Majestad del s. XIII.

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