CARACTERÍSTICAS DE LA RUTA

DIFICULTAD:
Media
DURACIÓN:
DISTANCIA:
CATEGORÍA:
A pie
CASAS RURALES

PRESENTACIÓN

La Finca Goleta es un excelente campamento base cuando se piensa en recorrer A Mariña lucense, pero en ocasiones no se dispone de tiempo (o de ganas) para hacer kilómetros y apetece no ir en coche más de diez o quince minutos. Si esa es la cuestión, entonces hay que enfilar la carretera que se dirige al este, rumbo a Ribadeo, y tras dar la gran curva a la derecha y dejar a las espaldas la ría de Viveiro animarse por el desvío a la izquierda que lleva a la playa de Esteiro, esplendorosa y con zona para dejar el coche.

Pero en justicia ese arenal no se puede incluir en un catálogo de Galicia Secreta, así que procede echarle un vistazo y seguir, ya en ascenso, para conocer dos enclaves que no figuran en las guías.

El primero se encuentra 300 metros más adelante, en el primer grupo de casas. Si el visitante gira su vista a la izquierda verá que tras los edificios se alza un terraplén. En realidad son las murallas de un castro costero con una planta muy rara: heptagonal. No está excavado, de modo que todavía encierra numerosos tesoros arqueológicos que, huelga decirlo, no son monetarios. Excelente vista tanto a un lado como a otro, con los acantilados mandando en el paisaje.

Cien metros más allá, en la pronunciada curva, la sugerencia es meterse por el desvío a la izquierda e inmediatamente el que surge a mano contraria. La pérdida no entra en la categoría de lo posible: son únicos y la visibilidad es muy buena.

A partir de ahí se desciende hasta el nivel de las olas. ¿Qué se encuentra el viajero? Una ensenada muy abierta y con la peculiaridad de que en su fondo no hay arena, sino piedras, cantos rodados de todos los tamaños y casi se puede decir que de todos los colores. Es cierto que la gente la identifica como playa, pero también lo es que hasta que la marea baja no hace su aparición la arena. En cualquier caso, un rincón precioso desde el que admirar una puesta de sol. ¿Su nombre? Muinelo.